Migrar suele contarse como un cambio geográfico, pero muchas veces también implica una transformación emocional profunda.
Cambian los lugares conocidos, las rutinas, los códigos culturales, la red de apoyo y, en ocasiones, hasta la forma en que una persona se percibe a sí misma.
Lo que dejamos y lo que estamos construyendo
Es posible sentir entusiasmo por una nueva etapa y extrañar profundamente lo que quedó atrás al mismo tiempo. Ambas experiencias pueden convivir.
También pueden aparecer culpa por estar lejos, sensación de no pertenecer completamente a ningún lugar, dificultad para construir nuevos vínculos o cansancio por tener que resolver constantemente situaciones que antes resultaban familiares.
Los vínculos a distancia también cambian
La relación con familiares, amistades o pareja puede transformarse con la distancia. A veces aparecen nuevas expectativas, diferencias en los ritmos de vida o la sensación de que quienes están lejos no terminan de comprender todo lo que implica empezar de nuevo.
Un espacio propio durante una migración
La terapia online puede ofrecer continuidad y un lugar para explorar lo que esta etapa significa para vos, especialmente cuando vivís lejos de tu país de origen.
No se trata de elegir entre valorar la vida nueva o extrañar la anterior. El proceso puede incluir ambas cosas y ayudarte a integrar los distintos aspectos de tu experiencia.